viernes, 15 de diciembre de 2017

Visual Thinking o cómo aprender con garabatos



Empiezo el día 19 un MOOC en EducaLab sobre Visual Thinking. Parecería normal, pero soy un desastre dibujando y eso dice poco de la hija de un profesor de Dibujo, aunque deja claro que estas habilidades no van en los genes.
Mi numeroso ex-alumnado ha tenido que sufrir los intentos de explicar gráficamente la Batalla de Santiago de Cuba, el desembarco de Alhucemas o simplemente la adquisición de tierras por parte de la burguesía adinerada en las dos grandes desamortizaciones del XIX a base de truños pictóricos. Bien es verdad que el "señor gordito" que representaba a esa burguesía se ha ido convirtiendo en un icono en la materia de Historia de España, aunque hay que atribuirlo a la benevolencia de ese mismo alumnado, acostumbrado a que en las clases pudiese ocurrir cualquier cosa.
Los muchos años que llevo en esta profesión, a la que llegué por casualidad y sin olerme ni de lejos que se convertiría en una relación apasionada, no han tenido ese efecto de "chamuscamiento" que parece inevitable; más bien al contrario, cada vez ha sido mayor la curiosidad hacia nuevas formas de entender la educación. No voy a desgranar el camino recorrido, pero es necesario mencionar a las redes sociales como una fuente prácticamente inagotable de información al alcance de todo el mundo, y las desvirtualizaciones que a veces se convierten en ocasiones que desempeñan el papel de catalizadoras: eso pasó en febrero de este año, cuando en el Encuentro de Docentes de Sociales que tuvo lugar en Mérida conocí a un profe de Filosofía (@ramon_besonias) promotor de ese Pensamiento Visual que decía a boca llena lo innecesario de disponer de una técnica refinada para ponerlo en marcha. Ramón, tienes una gran responsabilidad en todo esto. 

Ciertamente, el uso de imágenes tanto en la práctica diaria como recomendación de entrenamiento mental no me resultaba nada nuevo, porque llevo mucho tiempo haciéndolo y recomendándolo, pero el planteamiento riguroso de Visual Thinking estaba fuera de mi alcance. O igual no.
Desde el principio de este curso, cuando Proyecto 42 viró definitivamente hacia ABP42 las reticencias se han ido quedando por el camino y para terminar este trimestre, rebañando del aquí y del allí virtual, estamos en clase como si no hubiese un mañana trabajando para poner en pie la #HistoriaEnGarabatos como síntesis de lo desarrollado acerca de la Historia reciente de España, que tuvo un momento álgido con la grabación de #HistoriaViva, del que trataré más ampliamente cuando tenga un producto que compartir, aunque no sea el definitivo (esto de la edición tiene su miga, aunque quien se encargue sea una persona tan capaz como mi colega de Música, José Manuel Gil).
Gracias a la infografía de Garbiñe Larralde (@garbinelarralde), los equipos de trabajo de los cuatro grupos de 4º de ESO que conforman ABP42 han podido comprobar los aspectos que desarrolla este enfoque metodológico, las pautas para llevarlo a cabo desde el propio #VT y lo divertido que puede ser aprender así. 
Por si las dudas, aquí tenéis la infografía mencionada:




Y en las fotos que siguen, parte de lo que ha venido ocurriendo ayer y hoy en el Aula TIC-1 del IES Juan de Mairena, que posiblemente no den buena cuenta del ambiente de trabajo, del entusiasmo y de las risas mientras aparecía como por arte de magia Primo de Rivera brindando con Alfonso XIII, mapas de España en los que con cuatro ilustraciones se mostraba el desarrollo de la Guerra Civil, varios hundimientos del Maine o cómo Franco tiraba del país haciendo imposible que siguiera a Europa... 




Una vez más, soy una aprendiza torpe que se maravilla de lo que puede hacer un grupo de adolescentes a poco que se les propicie un entorno en el que equivocarse no sea algo irremediable, sino una oportunidad para mejorar, en el que espacio no te limite porque te puedes levantar, hablar, preguntar, buscar en el ordenador o en el móvil, escribir en las ventanas o poner post-itt encima de la pizarra. Dueño y señor de su destino, el alumnado aprende. Y yo. 
Gracias por el #ConocimientoCompartido






domingo, 26 de noviembre de 2017

Más allá de las paredes del Centro: #ABP42 en la calle

Está claro, el Centro se nos queda pequeño.

Cuando las ideas y los proyectos se empiezan a poner en marcha es muy difícil quedarse entre las cuatro paredes del aula, pasamos a grandes proyectos que montamos entre la totalidad de los grupos de un mismo nivel, se implica un importante número de docentes e, inexorablemente, se va pensando "en grande"... ¿Por qué no llevarlo más allá? A veces no se sabe muy bien de dónde surge la iniciativa, pero se viraliza y los canales de comunicación son fluidos y multidireccionales; lejos quedaron aquellas propuestas del profesorado que organizaban todas las actividades para que el alumnado participara como mero espectador.
Este curso, como he venido contando, hemos puesto en marcha un #ABP "ampliado" en 4º de ESO, implicando a los cuatro grupos. Esta propuesta se va a concretar a lo largo del curso en tres grandes proyectos, y para lo que ahora nos ocupa, nos centraremos en el segundo, una exposición interactiva con estética steampunk acerca de las revoluciones tecnológicas y que quiere responder a la pregunta de "¿qué hubiera pasado si...?".

El otro elemento ha sido la constatación de la existencia de un espacio muy próximo (justo enfrente del Instituto, entre el centro comercial y dos torres en cuyos bajos se aloja la Biblioteca Pública. El bulevar central está ocupado por el metro, que llega a su última estación allí, en "Ciudad Expo"), que es lo que se conoce en términos arquitectónico como una plaza fría: abierta, casi sin vegetación, con predominio de materiales duros y perfiles angulosos, transitada debido a las instalaciones que hay en sus proximidades, pero en la que no se detiene casi nadie. Como se apunta en la presentación, elegir este espacio fue solo cuestión de mirar por las ventanas del Instituto y llegar a la unanimidad: por cercanía y por sus características.




Uniendo ambos aspectos, la ecuación era fácil: vamos a llevar esa exposición consistente en murales digitales impresos y montados sobre cartón pluma que incluyen códigos QR para poder acceder a su versión íntegra en Internet, con objetos e imágenes relacionados con los avances tecnológicos y a nuestras personas embutidas en ropas steampunk a ese espacio para transformarlo y convertirlo en un lugar de aprendizaje atractivo para que quienes transiten se detengan, y convertirnos en aprendices que enseñamos.

Obviamente, esto pasa por contar con el apoyo del equipo directivo (el del alumnado, sus familias y el profesorado ya está conseguido) para que realice las gestiones pertinentes con el Ayuntamiento, aunque experiencias anteriores nos proporcionan buenas perspectivas al respecto. Se invitará al resto de los centros educativos de la localidad para que participen de este proyecto, que incluirá actividades interactivas dinamizadas por el propio alumnado.

En esta presentación se expone de forma sintética el proyecto y el proceso seguido para llevar a cabo esta actividad más allá de las paredes del Centro.


sábado, 25 de noviembre de 2017

The evolution is the revolution. Transformando el aula para aprender de otra manera

Este curso doy clases en PMAR II; un grupo de ocho chicas de 3º de ESO que trabajan en un aula pequeña durante las horas (muchas) de los ámbitos: el socio-lingüístico (del que me encargo), el científico-tecnológico y el de idiomas.
Como digo, el aula es de reducidas dimensiones, pero con un amplio ventanal y un techo alto, aburhadillado. A principio de curso parecía un almacén de sillas y mesas verdes, con una pizarra de tiza sobre la que habían colocado una pantalla de proyección; en el aula entraba una luz inmisericorde y había desperdigados una serie de muebles entre los que destacaba uno metálico, bastante oxidado. Un panorama casi desolador.
Desde el principio se les planteó modificar este espacio, proponiendo de forma abierta varias posibilidades pero con un punto en común: organizarlo de manera que el aprendizaje fluyera por cauces diferentes al habitual. 
Se contó con la opinión de las dos profesoras que imparten los otros ámbitos, el tutor específico, el equipo directivo y las familias. En este caso, la transformación del ambiente va de la mano de un cambio metodológico, centrando la atención en el papel protagonista de las alumnas y próximo al Aprendizaje Basado en Proyectos, en el que el uso de las TIC tiene un papel central para que, coordinando todo ello, se produzca un aprendizaje más competencial y perdurable, que permita en la medida de lo posible afrontar la realidad con la que se encontrarán en 4º de ESO, curso en el que no existe la continuidad del Programa de Mejora y el apoyo académico que recibirán estará en función de la disponibilidad del Centro, ya que en la normativa no se contempla nada al respecto.
En ese diagnóstico inicial, muy compartido, se tuvo en cuenta además al personal de limpieza, ya que se iban a encontrar con un mobiliario y con material poco usual en el Instituto: alfombra, cojines, un puff... y hemos tenido la suerte de contar con el apoyo del equipo directivo (al que se ha dirigido directamente el grupo de alumnas) y de la complicidad del encargado de mantenimiento, que ha permitido acelerar los cambios.
Las alumnas han realizado un croquis del aula (lo que ha favorecido el trabajo coordinado con el ámbito científico-tecnológico y algunas materias optativas tales como Dibujo o Economía), diseñando su propia aula ideal desde la realidad del espacio y de las posibilidades económicas. Para incidir en su papel protagonista, se han establecido una serie de Coordinaciones por parejas, que se responsabilizan de diferentes aspectos: mobiliario, material, TIC y una coordinación general. Así, las ocho alumnas tienen una implicación directa no solo en cuanto al diseño, sino -lo más importante- su mantenimiento.

La imagen que se ofrece no permite apreciar en su totalidad los cambios realizados, ya que faltan elementos que la aplicación informática no contenía, pero sí hace posible captar lo esencial: en la actualidad, el aula es un lugar de trabajo conjunto y cooperativo, con una superficie central (dos mesas grandes y cuatro de las pequeñas) en la que las alumnas trabajan habitualmente con ultraportátiles que se guardan en un mueble cerrado, se ha diferenciado la pantalla de proyección -que se mantiene en su sitio- de la pizarra blanca (no tenemos todavía una PDI, pero todo se andará), que han colocado en la pared opuesta. En un rincón ha quedado "la mesa del profesor" con el ordenador conectado al proyector fijo en el techo y, el mayor éxito, el rincón: un pequeño lugar junto a la puerta de entrada donde se ha colocado una alfombra, varios cojines, un puff y dos muebles abiertos con libros y materiales que han ido elaborando en clase (modelos celulares, volcanes, carteles...). Sobre estos muebles se ha colgado un tablón de anuncios que hemos forrado con cartulina roja para tapar el infame corcho, que va adquiriendo bastante vidilla. 
En el ventanal se han colocado cuatro cortinas (dos grises en la zona lateral, mientras que la central queda ocupada por dos blancas), y nos hemos apropiado de esta zona, escribiendo en las ventanas como si se tratase de una pizarra o de la extensión del tablón.
¿El resultado inmediato de esta transformación? Desde el asombro de quienes la ven hasta la consecución del objetivo: las alumnas se mueven libremente por el aula, trabajan en "el rincón" en parejas con sus ordenadores y sus papeles, escriben en las ventanas, leen los libros que tienen a la mano, charlan durante las clases, traen y cuidan pequeñas macetas que sirven para Ciencias Naturales además de dar un poco de vida, y van siendo conscientes de que no son ocho chicas que deben permanecer sentadas de manera individual para atender la charla de quien imparte la clase.
En el vídeo se puede apreciar el antes y el después que, en realidad, está siendo el durante, ya que seguimos con las transformaciones.
Queda mucho por hacer, tanto en lo material como en lo metodológico, pero se están poniendo las bases para el cambio necesario.



viernes, 10 de noviembre de 2017

Pruebas Iniciales Competenciales (PIC). Esto fue (parte de) lo que pasó



Y llegó el día... Después de la perplejidad inicial, nos fuimos a la Sala de Usos Múltiples para que los equipos de los cuatro grupos de 4º de ESO defendieran sus proyectos relativos a lo que consideraban su "Instituto Ideal" mediante la técnica pechakucha. 
En dos sesiones de hora y media cada una, con la presencia de dos grupos y todo el profesorado que pudo, se expusieron las presentaciones en un tiempo inferior a siete minutos: un desfile de Centros con propuestas de horarios, instalaciones, espacios educativos, etc. Y pasaron honrosamente la prueba de fuego de contar sus proyectos, consecuencia de un trabajo de equipo en el que afloraron buena parte de los pros y los contras que esto conlleva. Aplausos, organización y entusiasmo a partes iguales, buen augurio de lo que está por venir.
El resto lo tenéis en el vídeo, resumen de lo sucedido.


 

domingo, 5 de noviembre de 2017

Metodologías activas y transformación del aula

De entre las tendencias metodológicas activas, entendidas como aquellas que ponen en el centro del proceso de aprendizaje al alumnado, destacan dos: Flipped Classroom y Aprendizaje Basado en Proyectos, ambas potentes motores de transformación en el entorno del alumnado, sin olvidar la que vio nacer al @Proyecto42JdM: aula interactiva, inclusiva y dialógica.
En efecto, requieren para su puesta en marcha de modo óptimo unas aulas mucho más flexibles, en las que el mobiliario no suponga un obstáculo sino que facilite diferentes estructuras del grupo, que contengan en sí mismas la posibilidad de transformarse con rapidez y sin molestar al resto (ay, esas sillas y mesas actuales, que cada vez que se mueven parecen anunciar el apocalipsis), con las herramientas necesarias al alcance de todo el mundo, etc. 
Y aunque no se den estas condiciones, el espacio cambia porque también lo hace el comportamiento del grupo: el alumnado habla pero no grita, se levanta según sus necesidades, muestra un dinamismo inexistente en las tradicionales clases unidireccionales en las que el profesorado está (o debería) en el punto de mira del grupo, pertrechado en la pizarra y muy lejos de la última fila, donde se producen a saber qué cosas.
Solo con estos pequeños cambios, el ambiente se modifica y se produce el pequeño milagro cotidiano del aprendizaje.
Como todo sistema, si se altera alguno de los elementos que lo compone, la totalidad también lo hace; está en nuestras manos que esas transformaciones sean relevantes y coherentes manteniendo como referencia el objetivo último: el aprendizaje memorable y significativo, transformado en conocimiento y competencia para todas las personas que integran el grupo, y que va más allá del alumnado.

lunes, 23 de octubre de 2017

El espacio, ese tercer profe que no acaba de funcionar (por ahora)

Llevo algunos años insistiendo en mi Centro en la necesidad de replantearnos los espacios, después de que curso tras curso haya quejas en cuanto a los problemas de las instalaciones, "siempre insuficientes". 
Mi Centro es un edificio enorme, con escaleras abiertas en su interior y pasillos que no merecen ese nombre, sino más bien el de atolladeros por lo estrecho y el número de criaturas que se acumulan en ellos entre clase y clase, deseosas de salir del aula ¿Os suena?
Cuando llegué, en definición de un alumno, el color predominante era el "marrón caca y el verde monotonía", pero hubo un punto de inflexión y se optó por tonos vibrantes y contrastados: naranjas, azules, verde manzana que le dieron otro aire. A finales del curso pasado, por decreto, se decidió "unificar" y se empezaron a pintar las paredes de los pasillos en gris y blanco; eso, junto a la persistencia de algunas puertas verdes y la luz de los fluorescentes ha propiciado un ambiente que poco tiene que envidiar a los más rancios edificios franquistas. Da grima.
Si a esto se le suma el rígido concepto de grupo-clase con su aula correspondiente, se obtiene un esquema tipo bloque que desperdicia recursos y no mejora ni la convivencia ni la limpieza, a pesar de los argumentos esgrimidos en contra.
Este curso, por primera vez, estoy con un grupo de chicas que cursan PMAR II en 3º de ESO; las clases de los ámbitos de este programa se imparten en un aula pequeña, con un enorme ventanal por el que se ven unos árboles magníficos pero por el que entra el solazo inclemente del Sur. El mobiliario se surte de las consabidas mesas individuales con sus correspondientes sillas, del año la polka, tres muebles con estanterias, un mueble metálico oxidado, una pizarra verde, una pantalla de proyección sobre ella y un tono verde oscuro en la parte inferior del aula que deprime. 
Sin embargo, el espacio como tal tiene muchísimo potencial para convertirse en un lugar acogedor y estimulante.
Hemos conseguido que retiren el mobiliario sobrante (lo que completaba el cuadro eran las cornamentas de las sillas puestas boca abajo sobre las mesas no utilizadas), que traigan un par de mesas grandes y poco más. No hay forma de quitarse de encima el mueble metálico, que hunde en la miseria a cualquiera que lo mire y que al menos ya hemos retirado de su lugar, porque en el hueco que ocupaba pensamos instalar un rincón de lectura y conversación, con las paredes forradas gracias a las jarapas que nos han traído algunas profesoras, unos cojines que se han comprado y que debe completarse con una alfombra que se adquirirá cuando pueda colocarse. Hasta hemos "tuneado" el triste y ajado tablón de anuncios forrándolo con cartulina roja, pero parece uno de los trabajos de Hércules conseguir unas cortinas que tamicen la luz y el calor (realmente insoportable durante la mayor parte de la mañana), que se lleven el dichoso mueble y la pizarra verde con sus tizas polvorientas.
La idea es convertir ese aula, cuyo techo abuhardillado promete mucho, en un espacio diferente, personalizado, múltiple, en el que se puedan desarrollar actividades variadas, desde las puramente individuales (el rincón con mesas individuales cerca de regletas a las que conectar los ultraportátiles), a las que giran necesariamente en torno al trabajo cooperativo: una mesa grande para sentarse a discutir, planificar, investigar, obtener información, elaborar, etc, y un espacio común para exponer, con una pizarra blanca portátil que podamos colocar en el sitio que nos interese según el caso.
Este es el reto que estamos asumiendo, y que hemos sacado de la propia aula para llevarlo a otros entornos y materias: Tecnología, Dibujo... El grupo, pequeño y cohesionado, se organiza en varias coordinaciones que llevan por parejas: material, TIC, mobiliario y decoración, y la Coordinación general. Ahora son ellas quienes van a diseñar ese espacio, teniendo en cuenta las premisas expuestas, para conseguir que el PMAR también sea "De Otra Manera". Sus propuestas serán las que se discutirán para llegar a un acuerdo que permita transformar ese espacio, con sus limitaciones y sus posibilidades, en otro que realmente desempeñe ese papel de tercer profe del que habla Malaguzzi. 

Entre la realidad y el deseo

Aunque sea relativamente reciente la discusión acerca del desajuste entre los sistemas educativos y la realidad de la sociedad en la que vivimos, quienes hemos tenido que enfrentarnos a un proceso selectivo tipo oposiciones, somos conscientes de que viene de lejos ¿qué sentido tienen esos temarios mamotréticos e inconexos con la realidad de lo que necesita saber el alumnado? ¿qué se esta "dando" en las aulas y, sobre todo, de qué manera? Las opciones oficiales que se plantean desde la normativa, ya sea del gobierno central o el autonómico tampoco aclaran mucho el asunto, ya que además de sus contradicciones internas, no aportan medios para que el profesorado pueda formarse en una línea más acorde a lo que demandan los tiempos, sobre todo en las últimas décadas, en las que afortunadamente se han multiplicado las formas de aprendizaje, los lugares donde encontrar información, los foros de encuentro e intercambio de experiencias... 
El concepto de centro educativo está a años luz de lo deseable: aulas del siglo XIX con profesorado del XX y alumnado del XXI... Mala combinación que pide a gritos que se replantee desde la base. Los espacios educativos (no me refiero a escuelas, institutos y otros centros de enseñanza) actuales, con diferente grado de relevancia, son multiformes, dinámicos y muuuy variados aunque destaca entre ellos la realidad virtual que sirve de lugar de encuentro casi permanente, pero quizá uno de los principales problemas es quienes aprenden (aprendemos) en ellos a veces no somos conscientes de ese proceso de aprendizaje inherente al ser humano.
Pensar en los espacios educativos tradicionales desde otra perspectiva podría ser un magnífico comienzo para replantear el aprendizaje en sí mismo: aulas que no sean sitios hostiles y esencialmente poco estéticos, sino lugares cambiantes y con los elementos necesarios  que permitan la realización de actividades diversas, que faciliten el encuentro, que rompan la obsoleta distribución unidireccional que marca un determinado tipo de enseñanza... un lugar al que sea deseable volver cada día, en el que las paredes no sean muros: espacios abiertos y gestionados desde un profundo y real sentido de la democracia, en el que toda la comunidad educativa tenga cabida.